Autismo o trastorno del espectro autista, todo lo que hay que saber

Las características más importantes sobre este trastorno

INVESTIGACIÓN CLÍNICA

Jacqueline Robledo

11/8/20220 min read

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Todos hemos escuchado hablar sobre el autismo, pero pocos sabemos en realidad qué es. Sabemos que se da desde la infancia, que los niños presentan ciertas características, en diversos grados, como tardar en hablar, no ver a la gente a los ojos, hacer movimientos repetitivos, o hacer "berrinches" cuando algo se sale de su zona de confort, además de que pueden llegar a obsesionarse con un tema, o ser expertos en algo que los apasiona. Hasta hemos oído que alguna vez hubo un estudio que dijo que las vacunas podían causar autismo (el estudio fue ´falseado´, y su autor tuvo que retractarse, pero el daño ya estaba hecho). Pero todo esto es apenas la punta del iceberg sobre lo que ahora se llama trastorno del espectro autista, así que vamos a ver de qué se trata a fondo todo esto, con información de las instituciones de salud más renombradas, al respecto.

El trastorno del espectro autista (TEA) es una afección relacionada con el desarrollo del cerebro que afecta la manera en la que una persona percibe y socializa con otras personas, lo que causa problemas en la interacción social y la comunicación. El trastorno también comprende patrones de conducta restringidos y repetitivos. El término «espectro» en el trastorno del espectro autista se refiere a un amplio abanico de síntomas y gravedad. El trastorno del espectro autista comprende afecciones que anteriormente se consideraban independientes, como el autismo, el síndrome de Asperger, el trastorno desintegrativo infantil y una forma no especificada de trastorno generalizado del desarrollo. Algunas personas aún utilizan el término «síndrome de Asperger» que generalmente se considera que está en el período final leve del trastorno del espectro autista. El trastorno del espectro autista comienza en los primeros años de la infancia y, a la larga, provoca problemas para desenvolverse en la sociedad, por ejemplo, en situaciones sociales, en la escuela y el trabajo. Los niños suelen presentar síntomas de autismo en el primer año. Un número reducido de niños parecen desarrollarse de forma normal en el primer año y luego pasan por un período de regresión entre los 18 y los 24 meses de edad, cuando aparecen los síntomas de autismo. Si bien no existe una cura para los trastornos del espectro autista, un tratamiento intensivo y temprano puede hacer una gran diferencia en la vida de muchos niños.

Algunos niños presentan signos del trastorno del espectro autista en la primera infancia, como menor contacto visual, falta de respuesta cuando los llaman por su nombre o indiferencia ante las personas responsables del cuidado. Otros niños pueden desarrollarse normalmente durante los primeros meses o años de vida, pero luego repentinamente se vuelven introvertidos o agresivos o pierden habilidades del lenguaje que habían adquirido. En general, los signos se observan a los 2 años. Es probable que los trastornos del espectro autista tengan un patrón de comportamiento y un nivel de gravedad únicos en cada niño, desde un funcionamiento bajo hasta uno alto.

Una persona con trastorno del espectro autista puede tener problemas con la interacción social y las habilidades de comunicación, incluso presentar cualquiera de los siguientes signos: No responde a su nombre o, en ocasiones, parece no escucharteSe resiste a los abrazos y las caricias; además, parece que prefiere jugar solo y se abstrae en su propio mundo. No suele hacer contacto visual y carece de expresión facial. No habla o tiene un desarrollo tardío del habla, o bien pierde la capacidad que tenía para decir palabras u oraciones. No puede mantener ni iniciar una conversación o, tal vez, inicia una solamente para pedir algo o nombrar elementos. Habla con tono o ritmo anormal y es posible que utilice una voz cantarina o que hable como un robot. Repite palabras o frases textuales, pero no comprende cómo usarlas. No parece entender preguntas o indicaciones simples. No expresa emociones ni sentimientos y parece no ser consciente de los sentimientos de los demás. No señala ni trae objetos para compartir sus intereses. Aborda interacciones sociales de forma inadecuada comportándose de manera pasiva, agresiva o perturbadora. Tiene dificultad para reconocer señales no verbales, como la interpretación de las expresiones faciales de otras personas, las posturas corporales o el tono de voz.

Diagnosticar los TEA puede ser difícil debido a que no existe una prueba médica, como un análisis de sangre, para diagnosticarlos. Para dar un diagnóstico, los médicos evalúan la conducta del niño y su desarrollo. Los TEA, a veces, pueden detectarse a los 18 meses de edad o antes. Hacia los dos años, el diagnóstico de un profesional con experiencia se puede considerar confiable. Sin embargo, muchos niños no reciben un diagnóstico definitivo hasta que tienen más edad. Algunas personas no reciben un diagnóstico hasta que son adolescentes o adultas. Este retraso significa que hay personas con TEA que podrían no recibir la ayuda temprana que necesitan.

Los tratamientos actuales para los TEA buscan reducir los síntomas que interfieren con el funcionamiento diario y la calidad de vida. Los TEA afectan a cada persona de distinta manera y esto significa que las personas con TEA tienen fortalezas y desafíos únicos, y distintas necesidades de tratamiento.2 Por lo general, múltiples profesionales participan en los planes de tratamiento y estos se adaptan a cada persona.

Una de las controversias más importantes del trastorno del espectro autista reside en si existe un vínculo entre este trastorno y algunas vacunas de la niñez. A pesar de la vasta investigación, ningún estudio confiable ha demostrado que exista dicho vínculo entre el trastorno del espectro autista y las vacunas. De hecho, el primer estudio que comenzó el debate años atrás fue retirado debido a un diseño deficiente y métodos de investigación cuestionables. No vacunar a tu hijo en la niñez puede ponerlo tanto a él como a otros en peligro de contagiarse y transmitir enfermedades graves, como la tos ferina (pertusis), paperas o sarampión.

Existen diversos factores de riesgo.  La cantidad de niños que reciben un diagnóstico de trastornos del espectro autista está aumentando. No está claro si esto se debe a una mejor detección e informe, a un aumento real de la cantidad de casos o a ambos. Los trastornos del espectro autista afectan a los niños de todas las razas y nacionalidades, pero determinados factores aumentan el riesgo de padecerlos. Estos pueden ser: El sexo de tu hijo. Los niños tienen cuatro veces más probabilidades de padecer un trastorno del espectro autista que las niñas. Antecedentes familiares. Las familias con un niño con trastorno del espectro autista tienen un mayor riesgo de tener otro hijo con este trastorno. También es frecuente que los padres o familiares de un niño con trastorno del espectro autista tengan problemas menores con las habilidades sociales y de comunicación, o ciertas conductas típicas de este trastorno. Otros trastornos. Los niños con ciertas afecciones tienen un riesgo mayor de lo normal de presentar un trastorno del espectro autista o síntomas parecidos a los del autismo. Algunos ejemplos son el síndrome del cromosoma X frágil, un trastorno hereditario que causa problemas intelectuales; la esclerosis tuberosa, una enfermedad en la que se forman tumores benignos en el cerebro; y el síndrome de Rett, una enfermedad genética que se produce casi exclusivamente en las niñas y que provoca un crecimiento más lento de la cabeza, incapacidad intelectual y pérdida del uso útil de la mano. Bebés extremadamente prematuros. Los bebés que nacen antes de las 26 semanas de gestación pueden tener un mayor riesgo de padecer un trastorno del espectro autista. Edad de los padres. Puede haber una conexión entre los niños nacidos de padres mayores y el trastorno del espectro autista, pero se necesita más investigación para establecer este vínculo. 

No hay manera de prevenir el trastorno del espectro autista, pero hay opciones de tratamiento. El diagnóstico e intervención tempranos son lo más útil, y pueden mejorar el desarrollo del lenguaje, las habilidades y la conducta. Sin embargo, la intervención es útil a cualquier edad. Si bien, en general, los niños no dejan de tener los síntomas del trastorno del espectro autista cuando crecen, pueden aprender a desempeñarse adecuadamente.

Las siguientes recomendaciones pueden ser útiles: Busca un equipo de profesionales de confianza. Lleva registros de las consultas con proveedores de servicios. Obtén información acerca del trastorno. Tómate tiempo para ti y para compartir con otros familiares. Busca otras familias de niños con trastorno del espectro autista. Pregúntale al médico sobre tecnologías y tratamientos nuevos. Los investigadores continúan explorando nuevos enfoques para ayudar a los niños con trastorno del espectro autista.

Gracias por leernos nuevamente, y no olviden que tendremos a una experta en el tema como invitada en nuestro live el martes. ¡¡Nos vemos!!

Fuentes:

https://www.mayoclinic.org/es-es/diseases-conditions/autism-spectrum-disorder/symptoms-causes/syc-20352928
https://conecta.tec.mx/es/noticias/nacional/salud/9-mitos-usuales-sobre-el-autismo
https://www.cdc.gov/ncbddd/spanish/autism/facts.html